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martes, octubre 23, 2012

Orden espontáneo y orden construido



El gran problema de nuestra civilización es la ignorancia de los dirigentes, intelectuales y pensadores respecto de la diferencia entre un orden espontáneo y un orden construido.
Un orden espontáneo no surge de un diseño, un plan destinado a lograr objetivos explícitos: es un orden autogenerado, producto de una evolución paulatina. Es un orden común en la naturaleza: los elementos cumplen ciertas reglas generales sin compartir ni comprender los fines del orden. Solo saben que las reglas están para ser cumplidas. Las hordas de primates no coordinan su acción merced a una transmisión explícita de mandatos, sino en base a cumplir una serie de normas.
La organización, en cambio, es producto de un plan deliberado, y busca objetivos concretos y comunicables.
El problema es que nuestra sociedad ha sido el largo producto de una evolución espontánea, guiada por reglas generales y se cree , en cambio, que es una “organización” que puede manejarse con mandatos explícitos y concretos.
El orden espontáneo no se percibe, como se percibe una organización. Es como el mar que el pez no percibe porque ha nacido en ese medio y no concibe que haya otro. Es anti-intuitivo y difícilmente expresable en palabras.
En cambio, la organización es concreta, se percibe, se “entiende” porque hay un objetivo explicito y mandatos particulares para cada uno de sus miembros.
Por lo tanto la tendencia de los gobernantes es hacer “inteligible” la sociedad, transformándola en una organización. 
El problema es que una organización, aun las más complejas como el Estado, tiene muy pocos grados de complejidad si las comparamos con la complejidad del sistema social. Son inútiles para lidiar con las circunstancias particulares que constituyen el entorno de millones de individuos. Solo puede emitir órdenes de cumplimiento específico, obligatorio y uniforme. No puede haber, como en el caso de los órdenes espontáneos, reglas abstractas, generales que guían el comportamiento de los individuos, sin imponer un fin único, y desconociendo los fines personales de cada miembro. Es esa asombrosa particularidad la que ha permitido que se desarrolle la civilización, un orden de una complejidad que ninguna mente particular puede siquiera imaginar, y mucho menos, dirigir.
El resultado es que transformada- por lo general por medios dictatoriales- una sociedad abierta en una “comunidad organizada” se empobrece, se primitiviza ya que son pocos los niveles de complejidad que la autoridad puede comprender y alcanzar. Lo que se gana en control se pierde en conocimiento de las circunstancias concretas de tiempo y lugar que solo los individuos conocen de su entorno. Al despreciar el conocimiento disperso y creer que el único conocimiento válido es el científico- general y abstracto- deja de producirse la innovación, se cristaliza y aplana el crecimiento y la mejora de las condiciones de vida, se deja de producir valor, nuevas perspectivas, cambio. El conflicto se congela, la sociedad se congela. 
Es ese el prometido paraíso que todas las utopías constructivistas nos deparan, desde los delirios de Campanella a los de Hitler, pasando por Marx o el Che.

miércoles, octubre 10, 2012

La alienación y la dialéctica




 El concepto de alienación en Marx- uno de los más oscuros de su producción- va mucho más allá de lo que se describe como “alienación respecto del producto del trabajo”. Hay que ser increíblemente…sensiblero para suponer que el gran drama del trabajador es que “su” `producto (una camiseta, una olla de acero, un auto, unas gomas de borrar, etc.) lo “deja”, pierde contacto con su creador. ¡Pobrecitas esas camisas que acabo de producir, dónde irán a parar!
Es absurdo suponer que la Revolución Mundial, la Dictadura del Proletariado, la Violencia como partera de la historia sobrevienen porque el trabajador desea no ser alienado de su producto, quiere dejar de ser “extrañado” de éste. Ese “relato” sin embargo cautivó a muchos intelectuales y poetas. La idea de “reunir lo separado”, terminar con la alienación es decididamente poética, mística. Y ha sido una de las claves publicitarias del marxismo.
Pero, la Alienación en el sentido originario del término, tal como lo tomó y lo reelaboró Hegel- y a través suyo, Marx- no tiene que ver con esas trivialidades.
Tiene que ver con una antiquísima creencia, nacida entre cristianos ortodoxos, según la cual la Creación no fue un acto de amor de Dios, sino todo lo contrario.
“En el Principio todo era UNO. Dios era el Hombre y el Hombre era Dios. Luego sobreviene la Creación, que es la Alienación: El Todo se divide, se fragmenta, se separa, el Hombre deja de ser Dios y aparece el individuo como separado de la Especie. La ciencia, el individualismo, el mercado, el dinero todos son sus resultados y profundizan la Alienación, la enajenación, el extrañamiento. Esa alienación que produce una angustia “existencial” solo se resolverá cuando nuevamente la Humanidad confluya en un Todo que volverá a la unidad originaria perdida.”
Este sería, en breves palabras, el relato central de la idea originaria de la Alienación. Solo el fin de los tiempos, el Juicio Final recompondrá- en un futuro impreciso- la Unidad originaria, la Felicidad perdida, la unión entre la Especie Hombre y Dios, en la cual desaparece el individuo.
La Alienación, el gran “enemigo” de Marx, se corporiza en el mercado capitalista. Ahí es claro que todo es “mercancía”, hasta el trabajo humano. Todo se separa, todo se compra y se vende, todo tiene valor de cambio, no importa el valor de uso. El campesino, al menos, tenía su tierra. El obrero, solo tiene sus manos y todos los días las ofrece en el mercado al mejor postor. Solo el Comunismo, es decir, el cese de la compra-venta, el fin de la división del trabajo, la desaparición del dinero, el compartir los bienes producidos, “ a cada uno según su necesidad”, la desaparición de toda diferencia social nos hace recobrar esa unidad perdida, la felicidad de ser un igual, un Hombre recuperado, Re-unido, pleno. Marx, obviamente, rechaza toda versión cristiana de la Alienación, pero se queda con la médula: la recuperación de una felicidad y unidad originarias, perdidas por acción del capitalismo.

La otra clave es la Dialéctica. Recuerdo que una compañera de “agrupación” preguntó ingenuamente “Qué es la Dialéctica?”. Durante años tuvo que sufrir bromas por semejante “ignorancia”.
Pero, veamos, qué es la Dialéctica? Es el “cambio”?, el fluir de las cosas tal como dijo Heráclito?
Si fuera así, todo lo que crece y se desarrolla lo hace “dialécticamente”…pero eso es justamente lo que hay que demostrar: que el cambio se produce por la superación e integración de los opuestos, por la afirmación inicial, la negación y la negación de la negación.
Entonces, desde un punto de vista científico: ¿como opera en concreto “la dialéctica” en la historia? ¿Que significa la afirmación, la negación y la negación de la negación?
La Tríada tiene un enorme poder evocativo : la Trinidad; Cielo, Tierra e Infierno; Yo-Tú-Ellos (los hijos, los enemigos, los otros); los ricos, la clase media y los pobres; Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial; dos adversarios y el Juez; Polo Norte, Ecuador, Polo Sur; Nacer, vivir, morir; los tres jueces de un jurado,
La Tríada es la primera relación social, ya que un par tiene solo una relación (A>B), pero una tríada tiene tres (A>B, A>C, B>C), lo cual permite un juego de alianzas que quiebre un equilibrio de poder, etc. No hay historia si no hay una Tríada.(Pensemos en las historias en el sentido literario de la palabra: siempre que hay conflicto, hay tres protagonistas, no hay conflicto entre dos: con que solo uno de ellos rehúse a seguir la relación, se esfuma la historia)
Entonces, vamos a aplicar la Tríada dialéctica a la Historia: Feudalismo, Capitalismo, Socialismo.
Perfecto. Pero ¿es lo mismo  el Feudalismo (con su poder disperso entre nobles terratenientes) y el Absolutismo Real (Un Rey-Estado que se impone a la nobleza y a los fueros burgueses)? Habría que forzar mucho las cosas para suponer que la Francia feudal del siglo XII es “el mismo sistema” que la Francia de Luis XIV. El Mercantilismo, con su sistema impositivo centralizado, sus corporaciones nacionales, su Estado omnipresente tiene poco que ver con un feudalismo autárquico, con pequeños reinos dispersos vagamente leales a un rey débil. Sin embargo, a fin de “aplicar” la Tríada Dialéctica es necesario afirmar que el Capitalismo "le hace" la Revolución al Feudalismo, y no, como realmente fue, al Absolutismo real, al Mercantilismo.
Es que hay que preparar el Advenimiento del Fin de los Tiempos: el Socialismo, como síntesis dialéctica de sus negaciones anteriores, el Capitalismo y el Feudalismo. La lógica dialéctica, férrea e inevitable, explica la necesidad histórica del Socialismo. Éste advendrá no por el deseo de algunos bien intencionados utopistas, sino por necesidad histórica, tal como la dialéctica lo demuestra. Y para eso hay que “hacer desparecer” al Absolutismo real.
Los penosos intentos de Engels de “aplicar” la dialéctica para explicar los fenómenos de la Naturaleza entran en el reino de la caricatura y jamás merecieron atención alguna por parte de los científicos.
Sin embargo, empeñosos marxistas intentan, a veces , explicar la Historia aplicando la “dialéctica”. ¿Cómo explicar la conquista de América, dialécticamente? ¿Cómo explicar dialécticamente la historia del pueblo judío?¿Cómo explicar las guerras mundiales del siglo XX, dialécticamente? ¿Cómo explicar el Gulag estalinista, dialécticamente?¿Cómo explicar la implosión de la URSS, dialécticamente?.
Un esfuerzo imposible y un derroche de esfuerzo incomprensible.
Dos de las principales “herramientas “ teóricas y metodológicas del marxismo – la Alienación y la Dialéctica- son fuente de oscuridad más que de descubrimiento de la verdad. Pero aun siguen vivas, anidando en la cabeza de muchos intelectuales apasionados por el marxismo, como “verdad” incontrastable y eficaz.

sábado, octubre 06, 2012

Isay Klasse



Ayer fui al homenaje a Isay Klasse, al cumplirse un año de su muerte. Isay fue muchas cosas: militante de la FUA y de la Juventud Socialista en épocas de Perón, preso en varias oportunidades, editor, Director de la Feria del Libro durante décadas, maestro, entusiasta luchador. El discurso estuvo a cargo del ex-presidente de Uruguay, Julio Maria Sanguinetti, su amigo durante muchos años. Dijo cosas muy importantes. Isay era de la estirpe de los inmigrantes, que bajaron de los barcos y trajeron al cultura del esfuerzo, del diálogo, de la resistencia a toda forma de discriminación, celosos de la libertad del individuo. 
Pocos jóvenes tienen idea de quien fue Isay. Nosotros  los iconoclastas de los 70 nos dedicamos a borrar su nombre, bajo el epíteto de "gorilas", palabra espantosa que unía bajo el manto de oprobio a Alfredo Palacios con el Almirante Rojas, a Balbín con Alicia Moreau de Justo, a Cipriano Reyes con Aramburu. Y hacia atrás
, asesinábamos a Alberdi, Sarmiento, Echeverría como gorilas "avant la lettre".

Transcribo mi ultima comunicación con Isay, a mediados de 2011:

Hola Isay. Tal como le comenté estoy haciendo entrevistas a los testigos del primer peronismo. Entrevisté a Ernesto Weinschelbaum, a Gambini, al recordado Pandolfi y hoy a Gibaja. Me gustaria incluirlo en esta lista. Seria bueno combinar día y hora, si le interesa. Un saludo

Estimado Lijalad:
Con mucho gusto intentaré ayudarlo en su iniciativa.
No me parece ser original, pero quizás pueda arrimarle algunas ideas diferentes a las que le expusieron los amigos que Usted menciona..
Cada uno de los dinosaurios que sobrevivimos esa época tenemos una visión de la misma, yo no soy la excepción, y conversaré con usted al respecto.
Si fuera posible demoremos en vernos una o dos semanas porque estoy tapado de compromisos anteriores, algunos son importantes y otros solo formales, pero debo cumplirlos. Después podré darle una mano .
Retribuyo su saludo.

No pudo ser. La muerte lo alcanzó antes,

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