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domingo, abril 29, 2007

Calentamiento Global: no te calentés


Sin embargo, empiezo a calentarme. Tanta “evidencia incontrastable”, tanto informe Universal que pronostica calentamiento global, causado por el hombre y que necesita centenas de miles de millones de euros para ser evitado, me está calentando.
Pongo en el Google “calentamiento global” y –solo en español- aparecen 1.350.000 referencias, desde foros a artículos periodísticos.
Pongo “enfriamiento global” y aparecen 300. 000 referencias, muchas de ellas harto más divertidas que la de calentamiento.
Se nos viene, ahora, según muchos científicos, el enfriamiento global, Pero nada de temer, no una nueva glaciación sino una bajada de unos pocos grados.

No se a que tenerle más miedo, si al calentamiento o al enfriamiento.

A primera vista el calentamiento es tan, pero tan “políticamente correcto” que mi naturaleza me hace simpatizar inmediatamente con la hipótesis del enfriamiento global.
Ambos partidos, parecen rehuir la exigencia popperiana: en vez de intentar por todos los medios demostrar el error de su propia hipótesis, para fortalecerla si no pueden derrotarla, parecen acumular solo los indicios favorables a ella. Eso no es ciencia, es retórica de abogado.
Pero, aun así, la políticamente correcta hipótesis del calentamiento tiene más adeptos que su contraria porque se aferra a los miedos ancestrales que genera la energía humana, el crecimiento de las industria, el uso del automóvil. Engancha perfectamente con el neosocialismo del siglo XXI y apunta claramente contra las experiencias de desarrollo de economías de mercado en Asia, las cuales se sacuden de milenios de economía rural y alcanzan en pocas décadas un increíble desarrollo industrial. La gente se está liberando de siglos de ataduras y produciendo cada vez más y esto asusta a los ecologistas y neosocialistas, porque les corroe su base de sustentación ideológica. Ellos necesitan causas únicas, evidentes, con un único gran culpable y soluciones únicas y drásticas, que solo ellos saben administrar.


Calentamiento = CO2= crecimiento industrial
Solución= parar crecimiento ( encarecerlo+ condicionarlo)
Administrador de la solución: ecologistas y anticapitalistas neosocialistas


Pero si

Calentamiento= CO2= ciclos naturales
O
Enfriamiento = variaciones actividad solar


Solución: Nada, ninguna, nadie a quien culpar, ninguna política a proponer, se nos cae la estantería de nuestra propia existencia…


Por eso me caliento. Aun no se quien tiene razón, pero creo que no podemos decir “los dos”¿no?.
Y algo me dice, algo fuerte, persistente, acuciante que una prensa ávida, una ideología que está desmentida en los hechos todos los días, y viejos intelectuales tratando de resistir la larga agonía del socialismo, necesitan del calentamiento global. Están calientes con eso.

No te calentés, entonces. Mirá los datos, lee artículos de científicos y olvidate de culpar por el calor del otro día o por la lluvia de mañana al calentamiento global. Quizás se deba a que entramos en el enfriamiento global , o que paró de calentarse el mundo, o que nunca hubo calentamiento. Jé.

martes, abril 24, 2007

Decálogo del buen encuestador


1- Comprometerte con la verdad, no con las necesidades del cliente

2- Proveer los datos estadísticamente más fiables: tu magia está en la capacidad de representar la realidad por medio de un modelo matemáticamente sustentable

3- Seleccionar un conjunto de variables altamente significativas para medir. No te contratan para medir lo obvio

4- Generar las preguntas pertinentes para medir adecuadamente las variables latentes, no obvias.

5- Sintetizar, sacar a relucir las semejanzas de lo distinto . Y analizar: sacar a relucir las diferencias de lo similar

6- Analizar desde distintos puntos de vista los resultados: elaborar índices, tipologías, generar sub-muestras representativas, aplicar los instrumentos de análisis y agrupamiento de datos más adecuados

7- Saber escribir en dos carillas las conclusiones. Nada importante requiere más de mil palabras para ser expresado

8- No te contratan para predecir el futuro, solo para conocer el presente y hacer hipótesis sobre el futuro. No eres adivinador

9- No te contratan para explicar el presente. No eres ensayista, columnista dominical o teórico de la ciencia social.

10- No te contratan para aconsejarle al cliente qué hacer. No eres gurú, ni consultor, ni asesor: solo, simplemente, proveedor de información social de alta calidad. Ni más ni menos.

lunes, abril 23, 2007

La invención de un "problema social": Las muertes maternas en parto

La pobreza extrema requiere técnicos en econometría y estadísticos que la midan, sociólogos que encuesten a pobres y no pobres, antropólogos y politólogos que analicen causas y factores asociados, diagnostiquen situaciones, prevean agravamientos o mejoras, aconsejen políticas, estrategias, formas de difundir esas políticas, las alianzas que habría que planear, los artículos que deberían ser escritos. La pobreza, entonces, genera sus intelectuales orgánicos. Conocemos a más de uno que se ha enriquecido gracias a dedicarse a tan constructivas actividades.

Pero la pobreza esta ya saturada casi de analistas. Se requieren otros temas. Y la agenda se enriquece: violencia familiar, discriminación de género, salud reproductiva... Casi todos son problemas reales y requieren, obviamente la tarea del pensamiento para intentar definirlo, explicarlo, solucionarlo.

Pero, a veces, se entra en una especie de frenesí, la búsqueda del problema oculto, ese que nadie, salvo mi instituto de investigación, descubrió. Esto nos asegura un lugar bajo el sol. Pueden ser las sectas, o el problema de la sobrealimentación o las tribus urbanas o lo que sea. Cuanto más complejo y oculto mejor.

Por ejemplo, la mortalidad materna en partos.
Las 300 madres que mueren por año en ocasión del parto (o del aborto) constituyen ya un hito de la construcción de problema como tarea de los intelectuales. No es, obviamente que el problema no exista. Así como existe el problema de los accidentes caseros (causa primera de muerte infantil) o la intoxicación con muzzarella. Estamos rodeados de problemas, errores y amenazas: la muerte se empeña en acecharnos. Pero pocos de ellos financian mi Instituto de investigación si no tiene alguna de estas características

- Tiene que ser un problema con responsables claros y netos. Por ejemplo las muertes por rayo difícilmente sean un “problema social”. En cambio, las muertes maternas en parto son, claramente, un problema social: mala atención, condiciones culturales deficientes, etc.

- Se lo oculta, para que no trasciendan culpabilidades. Tengo que ser yo el encargado de develarlo.

- Tengo que tener el abanico de recomendaciones y políticas preparado. De estudios, encuestas, seminarios, cursos y publicaciones académicas previstas.

Está claro que con trescientas mil muertes anuales por todas las causas centrarse en 300 de ellas es una decisión que muestra un empecinamiento bastante especial. Si por cada 300 muertes armo un Instituto, hago tres o cuatro estudios anuales, hago lobby para que se publiquen en todos los resúmenes de estadísticas vitales, etc. hay espacio para construir 1000 institutos de investigación.

Por ejemplo unas mil personas fallecen anualmente por mala praxis médica. No se conoce ninguna institución dedicada a investigar ese tipo de muerte evitable. En una búsqueda Google, limitada a Argentina, aparecen 10.000 menciones a “muerte materna” y solo 5 menciones a “ muertes por mala praxis” y 58 a “accidentes caseros”.

Se podrá aducir que no hay muertes más importantes que otras y que todas requieren esfuerzos de salud pública para limitarlas. De acuerdo. Pero con la misma lógica pregunto

- Donde están los estudios de causas asociadas y las campañas destinadas a prevención de accidentes caseros, responsables de la muerte de 2000 niños por año, la capacitación de los servicios para atenderlas, etc.

- Dónde están las campañas y estudios referidos a mala praxis médica

- Donde los referidos a prevención del suicidio

- Etc.


No se trata de negar unas y afirmar otras muertes. Como siempre, el tema pasa por una valoración ideológica.
Los accidentes caseros no tienen una explicación ideológica, con excepción de algún grupo político enloquecido. Difícilmente las diferencias sociales o la discriminación expliquen los accidentes. Seguramente habrá factores de educación, seguridad de instalaciones hogareñas…pero esa escalera mal colocada justo cuando el chico de cuatro años intenta alcanzar ese juguete…tiene que ver con el azar más que con la sociología.

Pareciera que para ser serios, conseguir fondos de investigación y que nos publiquen hay que desterrar la palabra azar del vocabulario. Y la mejor manera es evitar los efectos de causas azarosas como tema de investigación.
En cambio, las muertes maternas…
Imaginemos: una adolescente se embaraza (falta de educación en salud reproductiva, trabas a desarrollar campañas, etc.) ;la embarazan contra su voluntad, para peor. Un novio aprovechado o peor aun: la pareja de su madre, un familiar cercano (incesto, violación, discriminación a la mujer adolescente, miedo a denunciar, a pedir ayuda) . Es un panorama prometedor para mi Instituto. Sigue. La pobre chica intenta un aborto con agujas, ayudada por una amiga. La cosa se agrava y tiene que ir al Hospital. Llega tarde, hay poco para hacer. La mesa está servida. Mi Instituto se transformará en la espada científica de la lucha social por reivindicar a esas pobres mujeres (menos de 10 casos anuales)
O imaginemos una primeriza que llega al parto en hospital y muere por hemorragia (20 casos anuales)

La mortalidad materna ha sido una tragedia descuidada,

y se ha descuidado porque las que sufren son personas

ignoradas, con menos fuerza e influencia sobre cómo se

emplean los recursos nacionales, son pobres y por

encima de todo, son mujeres” (Halfdan T. Mahler,

Conferencia Inaugural por una Maternidad sin Riesgo,

Nairobi, 1987)

Está bastante clara la intención política.

En cambio ¿cómo hago para convocar a una Conferencia Internacional por un hogar sin accidentes”? ¿De donde saco el necesario combustible ideológico para generar una movimiento de opinión que desemboque en legislación y políticas preventivas? No se trata de mujeres pobres y abandonadas sino de hogares de toda clase, tipo y estructura, pobres o ricos, con o sin madres divorciadas, con mucha o poca influencia sobre los recursos nacionales…o sea una causa perdida de antemano, por su lejanía respecto de condicionantes políticamente…jugosos, atractivos.

Las indeseables muertes maternas, transformadas en Causa han generado su inclusión forzosa en las estadísticas de salud que produce anualmente el Ministerio de Salud.

Su inclusión en la tabla de mortalidad general la jerarquiza como el unico TIPO especifico mencionado a ese nivel de generalidad. Es decir en la Tabla Maestra en la que nos enteramos cuanta gente nació y murió en 2004 en Argentina y en cada una de sus provincias, la UNICA causa o tipo de muerte incluida es mortalidad materna. Sobre 294.000 defunciones que hubo, 295 (el 0,1% del total) se asigna a esa causa y se le provee de una columna de información. Eso se llama tener fuerza de lobby.

La inutilidad de su inclusión en la Tabla se revela al comprobar lo siguiente:

3 Provincias adornan su casillero con un CERO casos

2 Provincias tuvieron UN caso anual

7 Provincias entre 2 y 10 casos

Solo 3 Provincias tienen 20 o más casos.

Pero lo peor no es eso: nos viene la apertura por departamento, con lo cual los
CEROS se apoderan de la tabla. Por ejemplo, De los 16 Departamentos de Neuquen, solo hay CUATRO casos en UNO SOLO de ellos. El resto...vacío estadístico.

En suma: esto es lo que puede denominarse despilfarro de recursos estadísticos, que no son infinitos: jerarquizar de este modo un problema – llegando al ridículo de llenar de ceros las tablas- pone en el olvido a otros tan o más apremiantes y seguramente con más victimas. Pero son problemas…del azar, no de la sociología, es decir no de las desigualdades sociales, no de la discriminación, la pobreza extrema, el abandono: no de aquellas causas que denuncian desigualdades e injusticias.

Nada más injusto, sin embargo pienso, que dejar de lado aquellas cuestiones que no pueden ser analizadas como “problema social”: se las condena a perecer en el olvido por carecer de combustible ideológico. De charme sociológico.

viernes, abril 20, 2007

Socialismo del siglo XX

El pensamiento progresista se ha comido 70 años de historia de socialismo real. Gracias a la oportuna desaparición de la URSS nadie puede contrastar ahora las tesis totalitarias implícitas en las “bondades del socialismo”...sencillamente porque “dios en la tierra ha muerto”. El mito de la felicidad socialista revive, casi mágicamente, gracias a la caída del muro. La falta de una propuesta ideológica superadora, un movimiento del optimismo y la libertad , ha hecho que diez o quince años después, se hable con total impunidad del “socialismo del siglo XXI” como la nueva utopía, como si no supiéramos ya lo que fue el “socialismo del siglo XX” : ineficiencia, burocracia, corrupción, GULAG, muros. O, en palabras de Koestler:

“Era un comunista, pero la vida en Rusia me deprimía terriblemente. Sólo en ese momento, ante las perspectivas inmediatas de mi partida, admitía cuánto me había deprimido aquella estada en la Unión Soviética. Pensaba en esas calles parduscas y grises, en la pobreza y en la gente andrajosa, sin relieves; en la fea pomposi­dad de todo cuanto se decía y escribía; en esa atmósfera de reformatorio que invadía toda la vida del país. Y además ese sentimiento de hallarse uno aislado del resto del mundo; los aburridos diarios que no hacían ninguna crítica, ninguna controversia, que no informaban de nin­gún crimen, que no contenían ninguna noticia sensacio­nal, ningún chisme, ningún escándalo, en suma, nada que pudiera revestir interés humano; aquellas constantes exhortaciones, aquella monotonía y uniformidad estereotipadas, aquel perenne retrato del Gran Hermano, que lo seguía constantemente a uno con sus miradas, y en fin, aquella frialdad abrumadora de un Neanderthal industrializado.”

Ese horror, tantas veces contado y tantas veces negado por los Sartre o los Chomsky, se desvanece en el aire. Cada vez son más viejos y débiles los que lo recuerdan. Y nacen nuevos horrores. Asi que hoy nadie recuerda, por ejemplo a Kravchenko, el funcionario soviético que en 1944 huyó y contó todo:

“Las razones principales de semejante estado de cosas se dividían a mi entender, en dos grupos.
El primero y mayor: las intromisiones de afuera.
La empresa, inmensa como era, encajaba en un plan total de tal magnitud que prácticamente salía de una mente humana.
Una pequeña variación en el plan central, aun cuando fuese justificada, importaba a menudo en sus segmentos distantes un trastorno mayúsculo. Los funcionarios que desde lejos las ordenaban no podían imaginarse los efectos descalabrantes que sus órdenes, dictadas sin prevención, surtirían en esta o aquella empresa. A los funcionarios locales no les quedaba otro camino que obedecer las órdenes y formular votos en favor de mejores resultados. Por otra parte, la intromisión de afuera reconocía asimismo una índole policial, que se traducía en interminables detenciones, interrogatorios y amenazas, todo lo cual generaba una atmósfera de temor e incertidumbre.
El segundo grupo de causas puede resumirse en un menosprecio del factor humano en el proceso de la producción. Mientras que se despilfarraban los rublos a millones, en maquinarias sin usar y en construcciones abandonadas, los salarios se mantenían lastimosamente bajos, teniendo en cuenta el elevado costo de vida. Las casas para los obreros solo existían en proyecto, de modo que los trabajadores de carne y hueso eran apiñados en barracas de madera, construidas con precipitación , con los techos acribillados de goteras, paredes y pisos húmedos y carentes de los mas elementales servicios higiénicos. La preocupación de las altas esferas se concentraba en la producción, sin dedicar la menor atención a los hombres que realizaban el trabajo.”

Nos dice Kravchenko:

“Los primeros dividendos del colectivismo se tradujeron en muerte. Si bien ni apareció una palabra sobre la tragedia en los diarios, la hambruna enseñoreada del sur de Rusia y del centro de Asia era cosa sabida por todos, si bien denunciábamos como “rumores antisoviéticos” lo que sabíamos que eran verdades grandes como una casa.

- No les hablaré de los muertos,- le comenta una campesina- pues tengo el convencimiento de que ustedes deben estar enterados. Peor están los semimuertos, los casi muertos. Hay centenares de personas en Petrovo que están hinchados de hambre. Ignoro cuantos mueren cada día. Muchos de ellos están en grado de tal debilidad que no pueden salir ya de sus casas. Una carreta circula periódicamente para recoger los cadáveres. Nos hemos comido todo lo que podía comerse: gatos, perros, ratas de campo, pájaros. Mañana, cuando haya luz podrán ver los árboles despojados de su corteza, porque también eso ha servido de comestible. Y asimismo el estiércol de caballos nos ha servido de alimento. Sí, estiércol de caballo. Hasta hemos luchado por estiércol, pues algunas veces hemos encontrado granos allí.”

Exageraciones, se dirá. Propaganda de la CIA y el imperialismo.

“¿Cuál era la base de la conspiración comunista contra Kravchenko? -se pregunta Carlos Semprun Maura - Lo primero, evidentemente, que todo lo que contaba en su libro era falso; en la heroica URSS, única vencedora del nazismo, no había Gulag, no había censura, no había cárceles, no había Inquisición, no había injusticias, ni explotación, ni miseria, si aún no era el paraíso terrenal por culpa del cerco imperialista, a eso iban con paso decidido victoria tras victoria. Pero no se limitaban a su propaganda habitual, declararon que Kravchenko no existía, que era un invento de la CIA, que no sabía ruso y que por lo tanto no había podido escribir “Yo elegí la libertad” en ruso, que ese “engendro” lo había redactado una comisión montada por la CIA .

Años después, ya no pudieron negar la existencia de Soljenitsin.

“Lo dedico -empieza el ruso- a todos aquellos a los que no les alcanzó la vida para contar esto. Perdonadme porque no lo vi todo, no lo recordé todo, no lo intuí todo”.
“ Este archipiélago penetró en las ciudades, llegó hasta sus calles …
Sin embargo, unos ni siquiera sospechaban su existencia; muchísimos tenían de él una vaga noción, y solo los que estuvieron allí lo sabían todo. Pero guardaban silencio, como si en las islas del Archipiélago, se hubieran privado de la palabra.
(…) Pasan los decenios que indefectiblemente cicatrizan las heridas y las llagas del pasado. Entretanto, algunas islas se estremecieron y se desintegraron, cubiertas por el mar polar del olvido. Y, así, un día de una época futura, este Archipiélago, su atmósfera y los huesos de sus habitantes, incrustados en un filón de hielo, se les antojaran a nuestros descendientes quiméricos tritones.”

Pero siguieron “hundiendo en el mar del olvido” los multiples gulags paridos por el socialismo del siglo XX. Amparados por el chantaje implícito (algo así como “hacer denuncias contra el Comunismo alimenta al Fascismo”) periodistas, escritores, intelectuales, políticos han negado, minimizado, relativizado, ocultado maravillas del totalitarismo como la Revolución Cultural china- con millones de muertes; los fusilamientos de La Cabaña, Cuba, a cargo Ernesto Guevara Lynch de la Serna; la masacre de dos millones de camboyanos en manos de los Kmer Rojos de Pol Pot; los crímenes de la dictadura hereditaria de los Sung en Corea del Norte; para no hablar de las delicias de las guerrillas: Sendero Luminoso y sus ejecuciones sumarias a campesinos, las FARC y su narcoterrorismo secuestrador, Montoneros ese fascismo de izquierda, Tupamaros ese marxismo puro y duro, el Mir chileno y tantos otros. Denunciar su militarismo, su obstinación asesina, su sectarismo, su locura ideológica…aun suena mal. Suena a justificar algo a Pinochet o Videla. Se hace con mucha culpa, exquisito cuidado, no vaya a ser que a uno lo confundan con un facho.
Veinte millones de muertos por Stalin, varias decenas de millones por Mao, dos millones por Pol Pot no parecen indignar lo suficiente a las buenas conciencias progresistas. Lo condenan como “desviaciones”, excesos, por algo habrá sido…

¿No es tiempo de quebrarle las piernas al chantaje y llamar a las cosas por su nombre?

Animo: el socialismo fue una pesadilla, simple contracara del fascismo con el cual negociaba pactos infames, unidos en la misma obsesión antidemocrática.

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